pablo-amateNuestra tierra, hasta hace unos años, no estaba considerada en el panorama vitivinícola como tierra de vinos. Quizás, a lo sumo, se reseñaban las producciones limitadas de algunos pueblos y pagos por las estribaciones de nuestra geografía, zonas de producción, en muchos casos para el consumo de la comarca. Bodegas, en su gran mayoría de carácter familiar con una producción pequeña y de carácter artesanal.

Y de buenas a primeras, para algunos, o tras largos años de investigación, inversiones y plantación de vidueño, para los productores, nos encontramos con una gran eclosión de bodegas surgidas por los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía. Bodegas adaptadas a las últimas técnicas de elaboración de vinos y terrenos estudiados en sus condiciones telúricas, con plantaciones de cepas foráneas, eso si, de reconocido prestigio, que cohabitan con alguna representación del viñedo antiguo tradicional.

Estos estudios previos de las características de las plantas y del terreno ha dado resultados impresionantes. Mucho mejores de lo que numerosos de los interesados preveían conseguir.

Pero, ¿qué características tiene nuestra tierra, además de las instalaciones enológicas y manipulaciones actuales en la elaboración del vino?

Sin duda son tres. Porque el buen vino comienza en el terruño. Y es la tierra la que en sus variantes de pizarra y arcilla da las condiciones y carácter a los vinos de Granada, así como sus zonas de insolación. Con zonas agrestes que exigen una recolección manual, y en algunos casos, nocturna.

Otro de los aspectos que influyen mucho en la calidad de nuestros vinos es el clima. Los aires frescos de Sierra Nevada por las noches producen un interesante efecto en el sistema clorofílico de la planta que se reserva con la bajada de temperatura, volviendo a su exuberancia de polifenóles con la salida del sol. Influenciados por el Mediterráneo y algunos llegados del Atlántico. Y por último, el otro factor que nos diferencia es la altitud, que influye, al ser de una media de altitud sobre los 700 a mil quinientos metros, que mejoran el proceso alternativo de la noche al día y su posterior maduración.

Por estas características, únicas en la zona de producción de vinos, más la aplicación de las últimas tecnologías enológicas, podemos decir que ” habemus vinos de Granada”.

¿Qué tienen de especial los vinos telúricos de Granada?
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